Muchos lo critican, otros lo
sufren y algunos lo disfrutan, pero todos lo sienten. La atmosfera que crea
este día es perceptible hasta para los corazones más cerrados y las mentes más
escépticas. El amor que se respira los catorces de Febrero es inalado hasta por
los que se resisten a aceptarlo. Las miradas se cruzan, el aroma de las rosas
vuela por el aire y el deseo se transmite en cada acción de estos seres que no
entienden de razones. Hoy, las sonrisas del mundo son sinceras, las acciones
significan y la amabilidad pulula en cada rincón de nuestra hermosa ciudad.
Hoy, catorce de Febrero, el mundo es otro. Mañana, el smog inundará nuestra
mirada y la suciedad invadirá nuestros sentidos… de nuevo.
Verdad es, que como muchos
hippies paranoicos profesan, el catorce de Febrero es un día inventado por la
mercadotecnia para vender cojines decorativos, globos que contaminan y
cursilerías en general. Verdad es también, que nadie, absolutamente nadie, se
salva de ser parte de este suceso de paz. Aunque algunos huraños se resistan a
celebrarlo y los despechados manifiesten su amargura con frases como: “for ever
alone”, todas y cada una de las personas que salen a la calle pueden sentir
algo diferente en el ambiente. La felicidad efímera que este día causa en la
humanidad es extrema y notoria. Los enamorados salen a las calles y los
caballeros buscan a quien entregar su cuerpo y su corazón. Las bellas mujeres
visten escotes y faldas y cortas, y las no tan bellas hasta atractivas se ven. Los
vagos se vuelven nuestros amigos y los animales nuestros fieles acompañantes.
Las ancianas son engalardonadas con la cortesía de los jóvenes y los jóvenes
son apapachados con el amor de sus parientes. Cierto es que el día “del amor y
la amistad” no existe realmente, pero más cierto es aún que este día todos
exhalan cariño aunque no lo deseen ni lo busquen.
Chocolates, rosas y corazones.
Poemas, palabras y sonrisas. Amor. Todo esto nos persigue y nos recuerda que
hoy es catorce de febrero y que el amor existe y debe ser externado. Todo esto
nos hace dudar que el día de mañana vuelva a ser como antes. Sin embargo, la
duda se aclara el día quince, día como cualquier otro, con pleitos, gritos,
golpes y dolor. Todo lo que sucede el catorce de Febrero, se queda ahí, en el
catorce de febrero. Las sonrisas, la alegría infundada, la amabilidad ante la
amargura y el amor en contra del odio, desaparecen cuando el sol se oculta y la
luna nos recuerda que todo fue una ilusión. Al igual que a cenicienta, el
encanto del amor se acaba a las doce de la noche cuando la hoja del calendario
es arrancada junto con nuestra ilusión de un mundo lleno de amor y de paz. El
día catorce de febrero es el día más amoroso de todos; el día quince es el más
triste de nuestra existencia.
Comercial o no, el 14 de Febrero
nos recuerda que existe algo lindo en nuestro interior. Nos incita a compartir
lo que somos con aquellos que están cerca y a ser empáticos con aquellos que no
nos interesa conocer. Hoy, vemos a los Cholos con flores en las manos, a los
Emos con una sonrisa en el rostro y a los solteros con una esperanza en el
corazón. Hoy, catorce de febrero, el amor existe y los detalles importan. La
cortesía cautiva y las sonrisas persisten. ¿y si todos los días fuera catorce
de Febrero? Si cada mañana al despertar, pudiéramos apreciar la belleza de la
humanidad y valorar el cariño de los demás, nuestro entorno cambiaría. Si todos
los días pudiéramos amar como lo hacemos hoy, la felicidad sería algo común y
no algo utópica. Si todos los días fueran de amor y de amistad, el mundo sería
diferente.