domingo, 29 de diciembre de 2013

De Arte y Algo Más (3ra parte)

3ra Parte: EL ARTE Y LA CREACIÓN ARTÍSTICA
Como todas los nuevos artilugios de la humanidad, el arte fue creada como forma de conocimiento. Como una manera de descubrir cosas nuevas y de buscar una respuesta a nuestra existencia aparentemente absurda e infructífera. Como en todas las áreas de conocer, el arte tiene sus técnicas y sus formas específicas para llegar a la aparente verdad de las cosas; para descifrar la esencia del mundo. Una de las formas más notorias que tiene el arte para llegar a una aparente verdad es la sensibilidad. Cuantas veces no hemos escuchado frases como “un artista debe ser sensible” “él siente mucho porque es artista” “si no sientes no puedes hacer arte”. Todas estas frases tienen algo de verdad oculta en ellas, y aunque las decimos cada que podemos y las escuchamos cada que hablamos de arte, parece que hemos olvidado lo que realmente significan.
Sin sensibilidad no hay arte, eso es cierto. Sin embargo, muchos de los jóvenes que hoy aspiran a ser artistas o creadores artísticos, se limitan a pensar, pensar y seguir pensando. Viven y caminan con lo que los paradigmas mentales les han propuesto como realidad y no se preocupan por sentir lo que sucede a su alrededor. Buscan nuevas experiencias y viven cosas aparentemente nuevas sin preocuparse por sentirlas, por empatizar con ellas. Conocen gente nueva y la juzgan sin cesar. Preguntan sin querer obtener la respuesta real porque saben que esa respuesta les provocará un problema, un conflicto, un corto circuito. Andan por la vida sin desear aprender cosas nuevas. Andan por la vida solo y nada más aparentando que les interesa desentrañar a la humanidad.
Si los a los jóvenes creadores realmente les interesa descifrar la esencia de las cosas y encontrar una nueva manera de concebir a la humanidad, intentarían dejar a un lado sus creencias, sus miedos, sus reglas inculcadas y sus prejuicios mal sanos para buscar una nueva verdad en las sensaciones que les provoca la vida misma. Los artistas de hoy, ya no buscan experimentar, ni vivir, ni sentir, porque tienen miedo al dolor, porque tienen miedo a la muerte, porque tienen miedo a cuestionar y a herrar. Los jóvenes que aspiran a crear viven pensando y pensando en cosas sin sentido en vez de preocuparse por simbolizar los sentimientos y las sensaciones que les provocan esas experiencias y sacar una nueva conclusión a través de ellas. Los jóvenes que hoy aspiran a ser creadores, no son más que animales que aparentan pensar.
La única manera de salvar al arte en nuestros días es a través de la experimentación de sensaciones. Si nos dejáramos tocar por (algunas de) las personas que conocemos en las calles, por las prostitutas que se nos acercan en los bares de mala muerte, por los ancianos que gritan en las calles pidiendo que se les tenga lástima y que les regalen un poco de dinero, nuestras creaciones serían diferentes. Si pudiéremos sentir todo lo que estas personas sienten al hacer lo que hacen, llegaríamos a entender y a descifrar la esencia de su existencia. Si pudiéramos encontrar la esencia de la existencia de las cosas, lograríamos hacer del arte una manera para hallar las respuestas que por tantos años hemos buscado.
Hoy día muchos de los críticos del arte en general, se quejan porque ya no hay un arte transformador, un arte que trastoque los corazones de los espectadores que buscan respuestas a través de ella; hoy día los críticos se quejan y con mucha razón. La mayoría de las obras de arte con las que hoy nos encontramos no se acercan ni siquiera a la esencia de las cosas. Las ven por encima, olvidan que son las emociones y los sentimientos las que van a lograr una empatía con el mundo y cambiar realmente la percepción de la existencia. Hoy día todas las obras que vemos carecen de verdad porque los artistas han dejado de sentir, y se han limitado a crear con lo que otros les han dicho que es la verdad absoluta de las cosas. Hoy día, el arte ya no transforma porque el artista mismo no se transforma con las experiencias que tiene al alcance.
Si aprendiéramos a ser afectados por todas las cosas que hay a nuestro alrededor podríamos plasmar esas cosas en nuestro arte. Si aprendiéramos a dejarnos tocar por el mundo, podríamos encontrar la esencia de las cosas. Si encontráramos la esencia de las cosas podríamos crear algo realmente transformador. Si transformáramos el arte a través de nuestras experiencias el mundo sería diferente; el arte, sería una forma de crecer y los críticos dejarían de quejarse.

Es tiempo de dejarnos tocar. De aprender a sentir. De vivir con convicción y de aprender de todo lo que vivimos. Es tiempo ya, de dejar a un lado todos las ideas infructíferas que las reglas morales y sociales nos han dado como pautas para sobre llevar la vida. Es tiempo ya de olvidar que el dolor nos va a llevar a la muerte y de aceptar que la muerte es un paso más en nuestro existir. Es tiempo ya de liberarnos de todas esas barreras que nos hacen seres animales y de asumirnos como seres humanos que piensan, sienten y simbolizan todo lo que hay alrededor con la intención de crecer y de ayudar a los otros a crecer. Es tiempo de crear. 

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