3ra Parte: EL ARTE Y LA CREACIÓN ARTÍSTICA
Como todas los nuevos artilugios de la humanidad, el
arte fue creada como forma de conocimiento. Como una manera de descubrir cosas
nuevas y de buscar una respuesta a nuestra existencia aparentemente absurda e
infructífera. Como en todas las áreas de conocer, el arte tiene sus técnicas y
sus formas específicas para llegar a la aparente verdad de las cosas; para descifrar
la esencia del mundo. Una de las formas más notorias que tiene el arte para
llegar a una aparente verdad es la sensibilidad. Cuantas veces no hemos
escuchado frases como “un artista debe ser sensible” “él siente mucho porque es
artista” “si no sientes no puedes hacer arte”. Todas estas frases tienen algo
de verdad oculta en ellas, y aunque las decimos cada que podemos y las
escuchamos cada que hablamos de arte, parece que hemos olvidado lo que
realmente significan.
Sin sensibilidad no hay arte, eso es cierto. Sin
embargo, muchos de los jóvenes que hoy aspiran a ser artistas o creadores
artísticos, se limitan a pensar, pensar y seguir pensando. Viven y caminan con
lo que los paradigmas mentales les han propuesto como realidad y no se
preocupan por sentir lo que sucede a su alrededor. Buscan nuevas experiencias y
viven cosas aparentemente nuevas sin preocuparse por sentirlas, por empatizar
con ellas. Conocen gente nueva y la juzgan sin cesar. Preguntan sin querer
obtener la respuesta real porque saben que esa respuesta les provocará un
problema, un conflicto, un corto circuito. Andan por la vida sin desear
aprender cosas nuevas. Andan por la vida solo y nada más aparentando que les
interesa desentrañar a la humanidad.
Si los a los jóvenes creadores realmente les
interesa descifrar la esencia de las cosas y encontrar una nueva manera de
concebir a la humanidad, intentarían dejar a un lado sus creencias, sus miedos,
sus reglas inculcadas y sus prejuicios mal sanos para buscar una nueva verdad
en las sensaciones que les provoca la vida misma. Los artistas de hoy, ya no
buscan experimentar, ni vivir, ni sentir, porque tienen miedo al dolor, porque
tienen miedo a la muerte, porque tienen miedo a cuestionar y a herrar. Los
jóvenes que aspiran a crear viven pensando y pensando en cosas sin sentido en
vez de preocuparse por simbolizar los sentimientos y las sensaciones que les
provocan esas experiencias y sacar una nueva conclusión a través de ellas. Los
jóvenes que hoy aspiran a ser creadores, no son más que animales que aparentan
pensar.
La única manera de salvar al arte en nuestros días
es a través de la experimentación de sensaciones. Si nos dejáramos tocar por (algunas
de) las personas que conocemos en las calles, por las prostitutas que se nos
acercan en los bares de mala muerte, por los ancianos que gritan en las calles
pidiendo que se les tenga lástima y que les regalen un poco de dinero, nuestras
creaciones serían diferentes. Si pudiéremos sentir todo lo que estas personas
sienten al hacer lo que hacen, llegaríamos a entender y a descifrar la esencia
de su existencia. Si pudiéramos encontrar la esencia de la existencia de las
cosas, lograríamos hacer del arte una manera para hallar las respuestas que por
tantos años hemos buscado.
Hoy día muchos de los críticos del arte en general,
se quejan porque ya no hay un arte transformador, un arte que trastoque los
corazones de los espectadores que buscan respuestas a través de ella; hoy día
los críticos se quejan y con mucha razón. La mayoría de las obras de arte con
las que hoy nos encontramos no se acercan ni siquiera a la esencia de las
cosas. Las ven por encima, olvidan que son las emociones y los sentimientos las
que van a lograr una empatía con el mundo y cambiar realmente la percepción de
la existencia. Hoy día todas las obras que vemos carecen de verdad porque los
artistas han dejado de sentir, y se han limitado a crear con lo que otros les han
dicho que es la verdad absoluta de las cosas. Hoy día, el arte ya no transforma
porque el artista mismo no se transforma con las experiencias que tiene al
alcance.
Si aprendiéramos a ser afectados por todas las cosas
que hay a nuestro alrededor podríamos plasmar esas cosas en nuestro arte. Si
aprendiéramos a dejarnos tocar por el mundo, podríamos encontrar la esencia de
las cosas. Si encontráramos la esencia de las cosas podríamos crear algo
realmente transformador. Si transformáramos el arte a través de nuestras
experiencias el mundo sería diferente; el arte, sería una forma de crecer y los
críticos dejarían de quejarse.
Es tiempo de dejarnos tocar. De aprender a sentir.
De vivir con convicción y de aprender de todo lo que vivimos. Es tiempo ya, de
dejar a un lado todos las ideas infructíferas que las reglas morales y sociales
nos han dado como pautas para sobre llevar la vida. Es tiempo ya de olvidar que
el dolor nos va a llevar a la muerte y de aceptar que la muerte es un paso más
en nuestro existir. Es tiempo ya de liberarnos de todas esas barreras que nos
hacen seres animales y de asumirnos como seres humanos que piensan, sienten y
simbolizan todo lo que hay alrededor con la intención de crecer y de ayudar a
los otros a crecer. Es tiempo de crear.
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